Políticamente el territorio de Suba pertenecía a la Confederación Muisca del Zipa y el Zaque, quienes se dedicaban a la agricultura y al trueque. En el aspecto religioso tenían conceptos cosmogónicos politeístas y poseían gran diversidad ritual.

La zona contaba con un entorno natural en el que se destacó la riqueza hídrica con humedales como la laguna de Tibabuyes, el margen oriental del río Funza hoy Bogotá y el río Neuque actualmente Juan Amarillo. Así mismo, la riqueza forestal encabezada por los cerros orientales representa una fortaleza ecológica de la localidad, además los Cerros ofrecen un mirador estratégico de toda la sabana de Bogotá.
En 1960 el municipio de Suba de características netamente rurales, cede ante las presiones de la expansión, suscitando que algunas haciendas como Santa Inés, Tibabuyes, San Ignacio, Arrayanes, La Conejera y Santa Bárbara cumplieran la demanda de tierras para la construcción de vivienda.
El desarrollo agroindustrial y la expansión de la ciudad imponen cambios en la mentalidad de los campesinos, hacendados y comerciantes, promoviendo el crecimiento acelerado de nuevas urbanizaciones con las necesidades básicas de salud, educación, recreación y servicios públicos.
Entre los años setenta y ochenta a la localidad de Suba llegaron familias de otros municipios como Boyacá, Santander y Tolima que promovieron el crecimiento de la ciudad hacia el occidente.
Actualmente, Suba se encuentra dividida en doce Unidades de Planeación Local – UOZ- y 1 Unidad de Planeación Rural – UPR – y estas a su vez en 259 barrios legalizados, que comparten toda la riqueza ecológica y ambiental de la localidad: como los cerros de la Conejera, el bosque maleza de Suba, el río Bogotá, el Juan Amarillo, los humedales Tibabuyes, Córdoba, La Conejera, Salitre, Guaymaral y Torca.
Los humedales albergan bosque, fauna silvestre y endémica con especies como la Tingua de pico rojo y amarillo, así como aves migratorias que vienen del norte y sur del continente americano.
La localidad de Suba cuenta con un fenómeno cultural importante debido a la huella que aún persiste de los descendientes de la comunidad Muisca, sumada a la fortaleza que generan las casas de la cultura y organizaciones culturales que trabajan con instituciones educativas para la promoción de actividades recreativas, turísticas y culturales.
El Acuerdo 26 de 1972 crea 16 alcaldías menores, pasando Suba a integrar con otros barrios una de éstas. Posteriormente el Acuerdo 2 de 1992 creó las 20 localidades con las que hoy cuenta el Distrito Capital, entre ellas Suba, que conservó sus límites y siendo administrada por un alcalde local y una Junta Administradora Local integrada por 11 ediles.
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